Anuncia el producto más importante del mundo: tú

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Hace algunos años, si querías anunciar algo a la gente lo más importante que debías de tener en cuenta es que ibas a necesitar un buen fajo de billetes. La publicidad era para ricos porque los medios eran caros y la producción también, así que sólo estaba al alcance de empresas de gran tamaño.

Los tiempos, sin embargo, han cambiado como si estuviésemos en medio de una canción de Bob Dylan. Ya no es sólo que internet nos permita llegar a cualquier lugar con un coste muy bajo (te lo digo yo que llevo un año espameando recomendando en redes sociales esa obra maestra de la literatura occidental que es Toda la verdad sobre las mentiras); es que además el coste de producción de los medios tradicionales ha bajado tanto que no es necesario ser Procter & Gamble para poder crear un anuncio. Sólo hace falta tener una idea y ganas de llevarla adelante usando medios gráficos como vinilos, lonas, carteles, etcétera, cuyo coste es mucho menor en sitios como Pancarta.com.

Obviamente, el acceso a la televisión seguirá estando vedado para el bar de la esquina o la tienda de delicatessen; pero es que en los casos de micromarketing, o como me gusta llamarlo, el marketing de barrio, tampoco necesitan acudir a la tele para vender su negocio.

Por ejemplo, en vez de poner un póster de Naranjito en la pared de tu bar, tal vez sea preferible pegar un vinilo:

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 No puede ser más barato (por ejemplo, en Pancarta.com cuesta unos 15 euros) y tiene la ventaja de que puedes diseñar lo que te dé la gana en vez de depender del póster que regalen en el Diario AS.

Lo interesante de esta democratización de la publicidad es que desaparecen los límites sobre qué se puede anunciar y qué no: el medio es tan barato que no es necesario esperar un gran retorno para amortizar el coste. Puedes, por ejemplo, y me vas a agradecer esta idea hasta el fin de los tiempos, aprovechar que llega san Valentín y hacer publicidad de ti mismo. Porque los bombones engordan, las flores se marchitan y los viajes en globo están sobrevalorados, pero un mensaje que recuerde a tu pareja (o potencial pareja) por qué eres estupendo es una inversión que te traerá buenas cosas en el futuro, o como lo llamamos técnicamente los casados, un sábado sabadete.

Por ejemplo, hazte un cuadro de madera que puedas colgar en la habitación con un mensaje alusivo a tus cualidades:

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Recreación dramática realizada con Photoshop hecha por alguien que no sabe usar Photoshop (yo)

Si hay alguien que se resista a esta promesa (y a ese sombrero), yo no lo conozco.

O puedes incluso hacerte una lona con lo que quieras. Sí, una lona. Una lona con la que puedas decir lo que te parezca importante: Vendo Seat Ibiza, o Cásate conmigo, Ana Mari, o Pídemelo y te bajaré la Lona, o Bruce Willis está muerto DESDE EL PRINCIPIO.

Nunca en la Historia lo has tenido más fácil para lanzarle un mensaje al mundo. No desaproveches la oportunidad. Juega a convertirte en tu propia multinacional. Sé Banksy sin mancharte las manos. Epata a los que están a tu alrededor. Conquista a tu vecino. Convence a los viandantes de que entren en tu tienda de costura. Atrévete a hacer publicidad de ti mismo. Inventa nuevos usos para los viejos medios. Promete a tu mujer que bajarás la basura todas las noches.

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